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Administración por esperanza?

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Esas personas pasan el día entero reclamando en el trabajo y culpando a todos de sus problemas.

Se expresan con frases del tipo “en mi empresa existen problemas únicos que no existen en otras. Usted sólo lo creería si trabajase aquí un día. Por eso no consigo progresar ni desplegar todo mi potencial”. Siempre culpan al ambiente.

Llega un día en que cambian de empresa, pasan algunos meses de “luna de miel” y llega la gran sorpresa: la nueva empresa tiene los mismos problemas de la anterior, y algunos peores.

No se obtiene nada si usted muda de ambiente y se lleva a sí mismo con usted, tal como ha sido siempre. Los problemas tienden a repetirse. Eso sucede siempre que trabajamos solamente a nivel de la esperanza. Cambios a este nivel pueden ser respuestas a problemas ocasionales, pero difícilmente atacan las causas. Por eso llamo a estos de cambios remediativos. Ellos apenas remedian el problema, pero difícilmente generan grandes cambios.

Cuando explicitamos nuestros valores o transformamos nuestras creencias, producimos cambios que impactan en nuestras capacidades, en nuestros comportamientos, y alteran el ambiente por consecuencia. Es lo que llamamos cambios generativos, que producen transformaciones en otros niveles.

Visón y misión de vida son aquellas cosas que necesitamos hacer para realizarnos como seres humanos completos y generar las creencias que deseamos desarrollar. Esto es lo que nos motiva a hacer la diferencia en cada día de nuestras vidas.

Visión: lo que queremos ser. Misión: lo que debemos hacer para cumplir esa visión. Nuestra visión son imágenes mentales que nos inspiran a actuar y a transformar nuestros sueños en realidad. La visión nos da la dirección y poder para crear objetivos de vida.

Comience pensando en su futuro de aquí a diez años. ¿Dónde le gustaría estar trabajando? ¿Dónde le gustaría estar viviendo?

Si usted aún no sabe exactamente dónde desea estar, comience a reflexionar sobre eso y cree su visión. Cree una película de acción de su vida. Haga de cuenta que usted es un director de cine e imagina una película con una vida maravillosa en la cual usted es el actor principal. Una visión inspiradora puede hacer toda la diferencia en su cotidiano.

Sabiendo dónde se quiere ir, podemos llegar más rápidamente hasta allá. Si su visión de largo plazo es incongruente con sus actitudes, esta es la hora de adoptar una actitud de cambio.

Misión en la vida es simplemente aquello que hacemos consistentemente para cumplir nuestra visión y realizarnos como seres humanos. Eso es lo que nos inspira y motiva a hacer la diferencia en cada día de nuestras vidas.

¿Cuál es su plan para la próxima semana de manera de cumplir su visión? ¿Cuál fue la evaluación que hizo de la semana pasada? Si no lo está haciendo, y está culpando a las circunstancias, la vida le dará cualquier cosa. Tiene que hacer usted las circunstancias para lograr sus objetivos.

Debe administrar su vida por resultados, no por esperanzas.


...y tú que opinas al respecto?


Autor: Fernando Vigorena / Conferencista Internacional

 

Toda obra comienza por una idea

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Toda idea nace de un pensamiento. Cómo nacen nuestras ideas. Muchas veces nos hemos pasado horas tratando que alguna idea brillante venga a nuestra mente, y sin el resultado que esperábamos. Hemos puesto toda nuestra voluntad en buscar alguna idea brillante, pero ésta no se hizo presente.

Las ideas nada tienen que ver con la fuerza de voluntad. Cuanta mayor fuerza de voluntad usted aplique, menos seguro es llegar al subconsciente. Las ideas brotan cuando uno esta pensando en algo completamente distinto.

Tampoco la intuición tiene nada que ver con su fuerza de voluntad. La intuición es una fuerza directriz que nos guía de una manera aparentemente irracional y que con tanta frecuencia resulta ser extremadamente certera.

La mente subconsciente no deja nunca de trabajar a nuestro favor. Muchas veces hemos dejado ya de pensar en un problema, el cual parecía no tener solución, pero nuestra mente subconsciente sigue trabajando buscando la respuesta y la solución a dicho problema.

Cuando uno está lo bastante relajado para escuchar esa voz interior, el subconsciente le presenta la solución en forma de una intuición o una idea. Puede ocurrir durante el día, o a través de un sueño.

Los sueños son un vehículo para descargar las ansiedades y los temores que se van acumulando durante el día. Si no soñáramos, las ansiedades nos mantendrían despiertos y seríamos incapaces de recobrar las energías mientras estamos durmiendo.
Si queremos aprovechar los servicios de esa gran computadora que es nuestro subconsciente, necesitamos adquirir un sentido que nos permita oír la voz interior.

Es sumamente importante mantener siempre bajo control la mente racional, pues de lo contrario se impone y bloquea la mente subconsciente. La preocupación constante y el permitirse en general pensamientos de catástrofes, convierte a cualquier persona en un ser sordo a toda idea constructiva.

Si desea sacar ventaja de su intuición y sus ideas creativas, tiene que aprender a desconectarse parcialmente de la mente consciente.
Se preguntará como hacerlo. En cuantas ocasiones usted se ha quedado mirando como sin ver, sin advertir lo que ocurría a su alrededor, tan solo pensando en algo, con una concentración tal que lo ve en realidad delante de usted.

En esos momentos usted ha caído en una especia de sueño. Su mente racional está entonces un tanto adormecida, permitiéndole vagabundear a través de sus pensamientos o sentimientos, que se presentan por si solos.

Mientras sueña despierto está completamente absorto y se mantiene absolutamente inmóvil. Pero esto sólo es posible cuando no hay ninguna preocupación.

Tan pronto usted empiece a preocuparse, empezará también a agitarse. Debemos ocuparnos y no preocuparnos, ocuparnos de las cosas que debemos hacer y no preocuparnos por las cosas que no podemos hacer o cambiar.

Para que se entienda el concepto de no preocuparnos por las cosas que no podemos cambiar, y no permitir que nos invada el sentimiento negativo, citaré un ejemplo.

Había planificado con mis niños que en el fin de semana iríamos a pescar. Nos pasamos la semana preparando las cañas, los anzuelos, los relees y cada detalle, lo habíamos tenido en cuenta.

La noche anterior preparamos la carpa y la comida a llevar. Esa mañana al levantarnos, nos dimos cuenta que había empezado a llover, sin embargo seguí adelante, cargando en el auto todas las cosas que teníamos que llevar
.
Pero cada vez llovía y más fuerte. Los niños empezaron a ponerse mal y a llorar. ¿Qué hubiera hecho usted en mi lugar?

Desconociendo lo que hoy usted está aprendiendo, nos hubiéramos amargado, tanto los niños y yo. Pero, ¿por qué permitir que el tiempo, que es algo que no puedo cambiar ni manejar, me arruine el día que queríamos disfrutar con los chicos?.

Y aquí está que no voy a permitir que algo que no manejo, ni puedo cambiar afecte este día. Sin descargar el auto -que los niños me habían ayudado a cargar- y usando el garaje que dejé vacío, nos pusimos a armar la pista de autos y estuvimos todo el día, corriendo carreras, comiendo la misma comida que llevábamos para la pesca, y sobre la tarde como sorpresa para ellos, traje a casa algunos de sus amigos.

Ese día podía haber terminado como un día triste para todos, si hubiéramos permitido que el tiempo, que es algo que no puedo manejar ni cambiar, me afectara.

El domingo amaneció muy lindo y salimos a pescar, por supuesto no llevamos la carpa , pues no nos quedaríamos a dormir, pero de algo que se presentaba muy mal, todo terminó muy bien.


Autor: Eduardo Crusco Granados

 

El Consultor: Un Médico De Empresas

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Los empresarios podrán argumentar que no hay nadie que sepa mejor que ellos lo que pasa dentro de sus empresas, en sus negocios y con su gente. Pero una persona sin instrucción médica no debiera autorecetarse ni comprar los remedios que le dieron al vecino.
¿Por qué una empresa tendría que contratar servicios de consultoría en primer lugar?

 

La pregunta, disparada a boca de jarro por una periodista, me llevó una vez más a hacer el parangón entre la consultoría de empresas y el caso de una persona que decide ir al médico. En principio, no es estrictamente necesario que alguien visite a un facultativo para que tenga una vida larga, sana y normal, pero lo más probable es que la gran mayoría de nosotros (sino todos) hayamos iniciado nuestra vida o hayamos ido a dar más de alguna vez a las manos de algún doctor.

Si la cultura en la que nos encontramos inmersos nos ofrece conocimientos en medicina, experiencia, equipamiento, instrumental, herramientas y tecnología para aliviar nuestros males, pareciera lógico que acudamos a estos especialistas. Mayor razón si estamos aquejados de una enfermedad grave, si hemos sufrido algún accidente, si estamos dando a luz o si estamos pasando por una crisis significativa de crecimiento como la pubertad o la crisis de los 50. Y podremos recurrir, según nuestras creencias y pareceres, a machis, brujos, chamanes, gurúes, alópatas, homeópatas o acupunturistas, cada cual con su concepción de la vida y de la salud, con sus tratamientos y recetas.

Si consideramos que las empresas son organismos que tienen vida propia, entonces hay razón para pensar que tendrán su propio ciclo de vida, con su nacimiento, su desarrollo, sus crisis, su apogeo, sus divisiones, su deterioro, sus enfermedades y su eventual muerte. (Sí, las empresas también se enferman y algunas de ellas en forma bastante severa). Habrá entonces muchas instancias en las que la intervención de un especialista será de gran ayuda para facilitar el paso por estos procesos vitales e incluso puede llegar a ser esencial para sobrevivir frente a determinadas circunstancias...

Los empresarios podrán argumentar que no hay nadie que sepa mejor que ellos lo que pasa dentro de sus empresas, en sus negocios y con su gente. Pero una persona sin instrucción médica no debiera autorecetarse ni comprar los remedios que le recetaron al vecino. Aún cuando se tratara de un experto cirujano, éste rara vez practicará una operación quirúrgica seria sobre un familiar cercano, ni menos aún considerará operarse a si mismo. Pareciera que el desapego afectivo y una visión externa firme y clara son claves en los instantes en que hay que arremeter bisturí en mano...

Mirada externa
A mi entender, uno de los principales aportes que puede hacer un consultor es justamente el de contribuir con una mirada desde afuera, entrenada, profesional, libre de las tramas, enredos y ataduras históricas típicas de cualquier empresa que lleva ya algunos años de funcionamiento.

Del mismo modo en que el médico aporta su conocimiento formal, su experiencia, sus exámenes clínicos y de laboratorio y su instrumental, un buen consultor dispondrá de una serie de modelos, herramientas e instrumentos de diagnóstico y medición, así como de la experiencia ganada en sus asesorías previas a diversos tipos de empresas. Y así, habrá consultores "senior" y consultores "junior", consultores generales de cabecera y profesionales especializados en áreas funcionales y de negocios, a los cuales recurrir según sea la ocasión.

Frecuentemente escucho el argumento de que no habría recursos para pagar este tipo de servicios. Sin embargo, surge la duda... Si una empresa no tiene los recursos necesarios para sobrevivir, entonces ¿para qué tiene los recursos? Hay que considerar que los efectos de una consultoría comienzan a notarse incluso antes de que el profesional traspase por primera vez la puerta de la empresa que lo contrata.

En efecto, muchas veces la sola mención de que se hará algún tipo de levantamiento, diagnóstico o auditoría hace que la organización despierte y que todo el personal se ponga mucho más atento al cumplimiento de sus objetivos y a su quehacer diario.

Este grado de alerta es de por sí un síntoma saludable. En efecto, para sobrevivir debemos estar monitoreando permanentemente nuestro entorno, adaptándonos e innovando en forma continua, atentos a los mercados, a la competencia, a las tecnologías, sobre todo si estamos en presencia de incertidumbre, de cambios y de turbulencia, como ocurre en los acelerados tiempos actuales.

Así, para el desarrollo sano de una empresa, se recomienda aplicar una dosis inteligente de consultoría en ciertas fases precisas de su desarrollo y sobre todo, en caso de contraer alguna enfermedad. Por lo tanto, ojalá que en sus planes de acción haya considerado un presupuesto adecuado para enfrentar estos previsibles "imprevistos".

Y sobre todo, a la hora de elegir a su "médico" especialista, busque un profesional que esté de verdad comprometido en el largo plazo con su misión y con su tarea, que esté conciente de su gran responsabilidad y que asuma con decisión y con sapiencia su trabajo de apoyo, reparación o sanación, contribuyendo a que la empresa desarrolle todo su potencial como generadora de riqueza.


Autor: Antonio Manterola B. ,Presidente Senior Consult A.G.

 


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